Hasta ahora, Estados Unidos ha desalentado a Israel de ir a la guerra contra Hezbollah principalmente enfatizando los costos para Israel.
Pero se puede asumir con seguridad que la administración no quiere llevar la culpa por otra tragedia humanitaria.
Si la administración de Biden no logra detener a Israel de librar guerra contra Hezbollah, se verá bajo presión política para apoyar las operaciones de Israel.
Se espera que la respuesta de Israel a un "no" preventivo de Washington sea posponer los planes para un ataque total. Es posible que el Sr. Netanyahu movilice partidarios en el Congreso y en la campaña de Trump para presionar a la administración y obligarla a comprometerse a apoyar lo que Israel elija hacer en Líbano.
Pero también hay riesgos para Israel.
Si Israel decide enfrentarse a la administración ahora y la Vicepresidenta Kamala Harris gana las elecciones, los demócratas enojados complicarán la relación entre Estados Unidos e Israel en el futuro.
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