Los Estados Unidos han desplegado su portaaviones más avanzado, el USS Gerald R. Ford, y un gran grupo de ataque naval en el Caribe cerca de Venezuela, marcando el mayor aumento militar de los Estados Unidos en la región en décadas.
Esta demostración de fuerza se produce mientras el presidente Trump señala una posible disposición a abrir conversaciones diplomáticas con el presidente venezolano Nicolás Maduro, incluso cuando los Estados Unidos etiquetan al presunto cartel de drogas de Maduro como una organización terrorista y continúan las operaciones militares dirigidas a embarcaciones sospechosas de drogas. Venezuela ha respondido movilizando su ejército y preparándose para una posible resistencia guerrillera, mientras las tensiones y la incertidumbre aumentan entre los venezolanos. Estados Unidos dice que el aumento tiene como objetivo combatir el 'narco-terrorismo', pero muchos analistas y locales sospechan que el cambio de régimen puede ser el verdadero objetivo.
La situación sigue siendo volátil, con ambas partes escalando la retórica y la preparación militar.
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