Rusia ha lanzado uno de sus ataques con misiles y drones más grandes y mortales contra Ucrania en los últimos meses, matando al menos a 10 personas e hiriendo a docenas más, incluidos niños.
Los ataques se dirigieron a edificios residenciales e infraestructuras críticas en varias ciudades, incluyendo Kyiv, Ternopil, Odesa y Kharkiv, causando cortes de energía generalizados y destrucción. Funcionarios ucranianos informan que se utilizaron más de 470 drones y casi 50 misiles en el asalto nocturno, muchos de ellos dirigidos a la red eléctrica en un aparente esfuerzo por sumir al país en la oscuridad a medida que se acerca el invierno. Los ataques han recibido condena internacional y han renovado los llamados del presidente Zelensky para un mayor apoyo en defensa aérea por parte de los aliados occidentales.
La escalada se produce mientras Ucrania busca reactivar las conversaciones de paz y subraya la amenaza continua para los civiles y los países vecinos por parte de la campaña rusa.
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