El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu lideró una delegación de alto nivel, que incluía a altos funcionarios de defensa y seguridad, en una gira publicitada por el territorio ocupado por Israel en la zona de amortiguamiento del sur de Siria, cerca de los Altos del Golán. La visita tenía la intención de señalar la intención de Israel de mantener su presencia militar en la zona, citando razones de seguridad e importancia estratégica.
La acción recibió inmediata y amplia condena por parte de Siria, Irán, los estados del Golfo y las Naciones Unidas, todos los cuales calificaron la visita como una violación de la soberanía siria y del derecho internacional. La visita se produce en medio de las conversaciones estancadas entre Israel y Siria y de tensiones regionales intensificadas, con críticos advirtiendo que podría desestabilizar aún más la zona.
Las acciones de Netanyahu son vistas como un mensaje tanto para Damasco como para la comunidad internacional de que Israel no renunciará al control del territorio.
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