
El ex presidente Donald Trump convocó la reunión inaugural de su nuevo 'Consejo de Paz' en Washington, con el objetivo de supervisar la reconstrucción y estabilización de Gaza después de años de conflicto.
La iniciativa ha prometido más de $10 mil millones en fondos de EE. UU. y $7 mil millones adicionales de otros estados miembros, con promesas de desplegar una fuerza multinacional en Gaza. Sin embargo, el esfuerzo ha sido recibido con escepticismo por parte de los aliados tradicionales de EE. UU., muchos de los cuales declinaron participar, y críticas sobre la legitimidad, transparencia y exclusión de voces palestinas en el consejo. La Unión Europea y varias democracias importantes se han distanciado, mientras que algunos países, incluida India, asistieron solo como observadores.
El impacto futuro del consejo sigue siendo incierto, ya que surgen preguntas sobre su mandato, fuentes de financiamiento y capacidad para lograr un cambio real en el terreno.
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