El miércoles y el jueves, el secretario de Estado Marco Rubio y el presidente Trump intensificaron una campaña de presión contra Cuba tras la acusación de Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro por asesinato.
Rubio publicó un video en español dirigido directamente al pueblo cubano, ofreciendo 100 millones de dólares en ayuda y una "nueva relación" si la isla adopta reformas democráticas. Simultáneamente, ambos líderes estadounidenses advirtieron que una solución diplomática pacífica es poco probable y que la intervención militar sigue siendo una posibilidad para acabar con el sistema comunista. EE. UU. presenta al liderazgo actual como una amenaza a la seguridad nacional debido a sus vínculos estratégicos con China y Rusia.
Cuba ha señalado que podría aceptar la ayuda para combatir una asfixiante crisis de combustible, pero sigue recelosa de los motivos estadounidenses durante esta escalada.
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